El día en que el rey envió socorro a las Malvinas

Un  6 de junio de  1771, el rey Carlos III firma una Real Orden que dispone asistir al establecimiento emplazado en la isla Soledad con un navío de socorro, por cualquier evento que pudiera ocurrirle al gobernador. La medida se cumplió casi dos años después, con el arribo del bergantín “Santo Cristo del Buen Fin y Santa Lucía”;  que también se proponía producir el primer relevo del titular de la Gobernación de Malvinas.
En 1767, había asumido el capitán de navío Felipe Ruíz Puente y fue relevado, en marzo de 1773, por el capitán de infantería Domingo Chauri como gobernador interino, quien permaneció en el cargo hasta el siguiente año.
Ese bergantín se había incorporado al servicio de España recientemente, era de origen portugués y había sido apresado por el corsario español Manuel Trigo.
La siguiente embarcación en llegar ese año a las Malvinas lo hizo en el mes de noviembre y fue “la fragata “Nuestra Señora de la Asunción”, trayendo víveres y dos contrabandistas condenados a sufrir destierro en el presidio de Soledad” (Ernesto J. Fitte. Crónicas del Atlántico Sur).
En esos años, la monarquía española estaba alerta por la reiterada presencia de buques británicos en las inmediaciones de las islas y sobre todo después de 1765 cuando se consumó la instalación subrepticia de una factoría inglesa en Puerto Egmont, en la pequeña isla Saunders del archipiélago, que en las cartas náuticas españolas era conocida como de la Trinidad.
Simultáneamente, también se había detectado la radicación de los franceses en Puerto Luis, en la isla Soledad.
El súbito interés de las potencias europeas por asentarse en Malvinas derivaba del creciente tráfico que registraba la navegación en los mares australes de barcos mercantes hacia Oriente, de navíos que trasladaban el oro y la plata extraído del subsuelo americano hacia España y de los piratas que pretendían asaltarlos.
El litigio con los franceses se resolvió en forma diplomática y se retiraron cediendo las instalaciones a los españoles. Ese asentamiento se convirtió en el centro administrativo de Malvinas.
En tanto, la rivalidad con los ingleses motivó el envío por parte de Buenos Aires de una expedición punitiva que debió recurrir a un bombardeo para expulsar a los intrusos.
Las negociaciones diplomáticas posteriores les otorgaron a los ingleses unos años más de utilización de la factoría.

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