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Católicos perseguidos en el mundo


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04/08/2014

Las persecuciones a los católicos se siguen incrementando y hay conflictos en varios puntos geográficos como en: China, Libia, Gaza.

En Gaza un bombardeo del ejército israelí cerca de la única parroquia católica "Sagrada Familia", donde se encuentra el sacerdote argentino Jorge Hernández, destruyó parcialmente la escuela parroquial adyacente al templo, la oficina del párroco y algunos locales utilizados por la pequeña comunidad.

La información fue confirmada por el padre Hernández a la agencia Fides el 29 de julio. Según indicó el sacerdote, el objetivo principal del bombardeo era una casa que se encuentra a pocos metros de la parroquia y que ha sido completamente destruida.

El 28 de julio por la tarde, el ejército israelí comenzó a enviar mensajes de texto a los residentes del conglomerado al-Zeitun, donde se encuentra la parroquia católica y la parroquia ortodoxa, con la orden de abandonar las casas, ya que preparaban un bombardeo. Muchos vecinos huyeron, pero esa no fue la suerte de los refugiados que desde hace días permanecen en el edificio parroquial.

Además del padre Jorge Hernández, que pertenece al Instituto del Verbo Encarnado (IVE), se encuentran en la parroquia tres religiosas de las Hermanas de la Madre Teresa junto con 29 niños discapacitados y nueve mujeres ancianas a su cargo.

Hemos tenido una noche difícil, pero estamos aquí. Esta guerra es absurda”, dijo el padre Hernández. “Después de destruir el barrio Shujayeh, el ataque israelí ahora se dirige al barrio de Zeitun. Todo sucede a nuestro alrededor. Los milicianos de Hamas siguen disparando misiles y luego se esconden en los callejones. Y no podemos hacer absolutamente nada. No podemos evacuar, porque con los niños es imposible. Sus familias viven por aquí. Y puede ser más peligroso salir que quedarse aquí. Tratamos de permanecer en los lugares más seguros, siempre en la planta baja”, relató.

En China, monseñor Vincent Zhu Weifang, obispo de Wenzhou, ha denunciado al gobierno de Zhejiang por la demolición forzada de las iglesias y la destrucción de cruces de las iglesias protestantes y católicas de la provincia.

El prelado, según información de AsiaNews – ha difundido una carta pastoral con fecha del 30 de julio diciendo a sus fieles que “no teman sino tengan fe ". El 31 de julio también los sacerdotes de la diócesis pidieron a las autoridades que detengan la campaña, sin resultado.

Fieles protestantes y católicos han sido heridos en el intento de detener a la policía mientras destruían iglesias y cruces.

Mons. Zhu, de 87 años, en su carta confiesa que la campaña de destrucción le ha sorprendido y explica que al inicio no intervino porque pensaba que terminaría pronto. Pide perdón a los fieles por el retraso en su intervención.

La política de las demoliciones – subraya – es “equivocada e injusta" porque también "edificios que cumplían la ley" han sido destruidos. El obispo afirma que la campaña “tiene como objetivo las cruces en los tejados de las iglesias”, como “un signo de la fe cristiana".

Esto acrecienta la tensión entre la Iglesia y el Gobierno y causa violencias, destruyendo la armonía entre religión y Estado, y aumenta la inestabilidad social. Según el obispo, la campaña se está intensificando.

Mons. Zhu pide a los fieles que recen por el destino de la diócesis, ofreciendo un Rosario al día y un Via Crucis cada viernes. "Oremos – exhorta – para que quienes nos persiguen puedan cambiar ".

En Libia los católicos enfrentan su peor momento desde la caída del régimen de Muamar el Gadaffi, debido a la inestabilidad social y la ausencia de orden que ha permitido enfrentamientos de milicias por el control del país. "Me quedaré incluso si queda un solo cristiano", afirmó el Vicario Apostólico de Trípoli ante esta grave situación.

"Ya no hay religiosas en Cirenaica mientras que la mayoría de los filipinos, que son el corazón de la comunidad cristiana en Libia, se están marchando", alertó Mons, Giovanni Innocenzo Martinelli, Vicario Apostólico de Trípoli. En la capital del país, informó, "aún hay una buena presencia de filipinos, pero muchos de ellos se están yendo". Las condiciones de la Iglesia en Libia, compartidas por otros países de la región, hacen que la mayor parte de los fieles sean extranjeros y sea muy difícil extender el Evangelio a los habitantes locales. Bajo condiciones de violencia es prácticamente imposible frenar la migración de los cristianos y la permanencia de la Iglesia es difícil de garantizar.

Mons. Martinelli expresó su confianza de que se consiga continuar sirviendo en Libia aunque el número de católicos disminuya notablemente. "La Iglesia vive en relación con esta presencia de laicos que trabajan en el sector salud y dada esta situación es un tiempo difícil", agregó el prelado. "No sé dónde vamos a terminar pero tengo confianza de que un grupo de personas estará aquí para servir a la Iglesia". Tras los enfrentamientos por el control del aeropuerto, se vive un clima de incertidumbre en la población y el Vicario Apostólico refirió que los ciudadanos abandonan el país por mar, ya que las carreteras hacia la frontera con Túnez también son altamente inseguras.

"Todavía tengo confianza en el futuro de Libia pero estamos en las manos de Dios", comentó el prelado sobre su intención de permanecer en el país. "Yo no puedo dejar a los pocos cristianos que quedan", comentó, al tiempo que pidió la solidaridad espiritual de los creyentes alrededor del mundo: "Sólo la oración puede resolver situaciones difíciles como la que vive Libia hoy".

Aporte: Radio Vaticano,Agencia Fides, Aica.org

 

 
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