Manuel Belgrano y la bandera nacional

Su  creación. Historia de la ceremonia.

Por  Miguel  A.  Chiarpenello  **

   Recordar las circunstancias históricas en que se produjo la decisión de Belgrano de dar a la causa naciente en la Gesta de Mayo un emblema que la distinguiera de modo inconfundible es, sin duda alguna, un acto de inteligencia política y de acción verdaderamente revolucionaria que no comprendieron muchos de sus contemporáneos ni tampoco numerosos estudiosos en la actualidad. La bandera creada indicará en su trayectoria posterior su misión libertadora y generosa recordando nuestro pasado histórico y nuestra vocación de grandeza en paz.

 A fines del año 1811 el Triunvirato designó al entonces Coronel Manuel Belgrano al frente del Regimiento de Patricios en reemplazo de Saavedra quién había sido su jefe de Estado Mayor. Empezó la carrera de las armas desde su importante intervención tanto en la primera como en la segunda invasión inglesa. La intención del Triunvirato era frenar los continuos y sangrientos desembarcos que arrasaban la costa del Paraná provocando destrucción y muerte en su búsqueda de recursos para sostener el sitio de Montevideo.

  Belgrano partió el 24 de enero de 1812 y llegó a destino el 7 de febrero del mismo año y sus tropas ingresan a Rosario. De la calle que hoy se conoce como Brigadier General Juan Manuel de Rosas continúan hasta la parroquia, hoy Catedral,  donde rezan piadosamente ante la Virgen del Rosario.

 Fortalecido por su espíritu auténticamente revolucionario empieza a construir las baterías de artillería que denominó con toda visión “Libertad” a la que ubicó donde hoy está el Monumento Nacional a la Bandera, e “Independencia” en la isla de enfrente denominada Espinillo. Nombres que son todo un símbolo del espíritu que animaba a nuestro prócer contradiciendo al gobierno de Buenos Aires que en una actitud dubitativa aparentaba defender los intereses de Fernando VII llevando a las tropas patrióticas a luchar a la sombra de la bandera española. El 18 de febrero de 1812 el Triunvirato le aprueba la escarapela nacional, con los colores celeste y blanco y alentado el prócer por  esa autorización, le manifiesta el 26 de febrero al Triunvirato que: “siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola la mandé a hacer celeste y blanca conforme a los colores de la escarapela nacional”. El 27 de febrero de ese año a las 18,30 horas realiza la ceremonia de su inigualable creación.

  Terminada las baterías resolvió realizar un acto solemne e imponente presentando la creada bandera cumpliendo con los honores vigentes en los protocolos obligatorios establecidos entonces en estas tierras que indicaban que la creación de una nueva bandera debería tener para ser reconocida su correspondiente bendición y juramento. Sin bendición y sin juramento no era bandera sino un estandarte común. Belgrano hombre de gran cultura y conocedor de las reglamentaciones que rigen para éstas ceremonias cumple totalmente con disposiciones legales especialmente en lo referido a una bandera de soberanía. Catalina Echavarría, hermana de Vicente Anastacio Echavarría, unido a Belgrano por fuertes lazos de amistad, fue la encargada con otras damas rosarinas para la confección de la bandera de raso blanco y celeste.

 Entregada la enseña el acto procede con su bendición realizada por el párroco Julián Navarro. Este sacerdote, cabildante del 22 de mayo de 1810, fue ferviente defensor de la Gesta de Mayo ofreciendo a Cornelio Saavedra la adhesión de todo su pueblo donándole sus bienes personales. Proveyó a Belgrano de materiales, herramientas y mano de obra para la construcción de las baterías. Navarro, director entonces de la escuela parroquial acompañado por sus alumnos algunos de los cuales oficiaron de monaguillo, bendice la bandera que esta en manos de Catalina Echavarría bajo la atenta mirada de su creador. El histórico hisopo que se utilizó en la bendición de la bandera puede ser visto en el Museo Histórico Provincial de Rosario. El párroco Navarro,  doctorado en Sagrada Teología, se presenta como voluntario al General San Martín en el combate de San Lorenzo acompañando posteriormente en 1817  al Libertador como capellán del Ejército de los Andes en toda su campaña en Chile cumpliendo una loable labor en las batallas de Chacabuco y Maipú.

El prócer con la bendición le dio a la bandera un contenido espiritual que todo ejército necesita para su misión y ejercida por un sacerdote identificado totalmente con la independencia. La exaltación de la tropa y del pueblo presente aumentó cuando Belgrano decide que Cosme Maciel eleve la bandera hasta el tope del mástil. Cosme Maciel, Regidor en la provincia de Santa Fe, era la autoridad civil más alta presente en la ceremonia tuvo el insigne honor de ser el que izó por primera vez la bandera nacional. Rebozante de entusiasmo, Belgrano se dirige a su tropa, milicianos y civiles a hacer el juramento. Manifiesta “juremos vencer a nuestros enemigos interiores y exteriores y la América del Sur será el templo de la Independencia y de la Libertad. En fe de que así lo juráis, decid conmigo ¡Viva la Patria!”los soldados y los civiles contestaron con un prolongado “¡Viva!”.

En la ceremonia estuvieron presentes, además del Regimiento de Infantería de Belgrano, los Granaderos de Fernando VII a las órdenes del Coronel Florencio Terrada, el reformado Regimiento de Dragones de la Patria, artilleros y fuerzas regulares de gendarmería,  las milicias conducidas por el Comandante Celedonio Escalada y anclados frente a Rosario cinco lanchones con sus respectivos oficiales y tripulación, acompañados por toda la población de aquél pequeño pueblo.

 El Triunvirato no oficializa la bandera alegando un “exceso de entusiasmo” de Belgrano, – influyó una complicada situación internacional que podría afectar el proceso de independencia -. Tampoco oficializa la similar ceremonia de Jujuy. El Congreso de Tucumán, el 20 de julio de 1816, aprueba por unanimidad como bandera nacional, pabellón determinante de soberanía, la enseña celeste y blanca que había creado el General Belgrano y que fuera presentada en las orillas del Paraná el 27 de febrero de 1812.

Este artículo coincide plenamente con la posición oficial sobre el tema del Instituto Belgraniano de Rosario.

    ** Integrante del Instituto Belgraniano y de la Junta de Historia de Rosario.

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