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La historia de las islas por fechas…

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1502- EL DESCUBRIMIENTO

Según Bouganville (marino francés y primer poblador de Las Is. Malvinas), Américo Vespucio fue el descubridor del archipiélago, en su tercer viaje a América. Pero los relatos de Vespucio no concuerdan con la apariencia de las islas, sino al de la Patagonia:

» La tierra áspera e inculta, costeada durante veinte leguas…»

Bouganville también aclara, que el navegante no sabía si era parte de una isla o del continente, pero la ruta que siguió, por la altitud a que llegó, es fácil decir que se trataban de las Malvinas.

De todas maneras, para los historiadores ha quedado descartado como el descubridor de las islas.

25 de agosto de 1520. En esta fecha, una parte de la expedición comandada por Hernando de Magallanes alcanza a divisar, y brinda testimonio de ello, al conjunto de islas que conforman el archipiélago de Malvinas. La investigación que permitió sostener esa tesitura fue publicada por Enrique de Gandia en el diario La Nación, el 17 de julio de 1977.

En un extenso artículo, el autor considera no probado el supuesto descubrimiento adjudicado a Américo Vespuccio en su viaje de los años 1501 y 1502. Luego, describe las peripecias vividas por los expedicionarios a partir de su llegada, el 31 de marzo de 1520, al puerto de San Julián para establecer los cuarteles de invierno.

Luego de una serie de motines y ejecuciones, Magallanes dispone la partida el 24 de agosto. Según lo escrito por Antonio Pigafetta, cronista de la expedición, quien dejó constancia que, a la altura del río Santa Cruz, «toda la escuadra estuvo ahí a punto de naufragar, a causa de los vientos deshechos que soplaban y embravecían el mar».

El cosmógrafo Alonso de Santa Cruz relató, en su «Islario» de 1541, que las naves de Magallanes al dejar ese puerto «tomaron su demanda por la costa adelante, habiendo allegado y descubierto unas islas que están al Oriente del puerto de San Julián por dieciocho leguas que pusieron nombre islas de Sansón y de los Patos, porque en ellas hallaron mucho… Y están cincuenta y un grados de altura».

Las Malvinas están ubicadas entre los paralelos 50`40« y 51`, por esa razón el autor considera probado el avistaje. La confirmación de este descubrimiento se corrobora en otro tramo de la crónica de Santa Cruz, quien testimonió; que en las proximidades de ese último paralelo, cuando luego de la tormenta mencionada por Pigafetta, «alcanzó uno de sus navíos sobre una gran pena, se salvaron todos los que en él iban, otro se metió en alta mar, y una carabela, procurando buscar abrigo hacia la tierra que parecía llena de montes nevados…». De Gandia considera que esta afirmación es excluyente de que los expedicionarios hayan llegado a otra costa que no sea la de Malvinas, pues no hay montes nevados sobre la costa santacruceña ni en otras islas que no sean ellas.

Según Moreno y Valentín Alsina, redactor del famoso documento de Vernet, los españoles fueron los descubridores de las Islas Malvinas. Magallanes fue el primer navegante que visitó las islas en octubre de 1520. Pero el avistaje del archipiélago debe atribuirse a Esteban Gómez, piloto de la expedición de Magallanes.
Esteban Gómez con la nave «San Antonio», desertó del estrecho de Magallanes, y llegó a España donde fue sometido a proceso el 6 de mayo de 1521.
Al desertar, Esteban Gómez intenta atravesar el Atlántico tomando el camino más corto, en dirección al Cabo de Buena Esperanza. Según el relato de Gomez, situados a 300 millas del Estrecho, divisan un grupo de islas «jamas vistas» bautizándolas con el nombre de San Antón, dibujándolas en un mapa que recogería luego el cartógrafo Reinell, en 1523. 
Asi fue como han sido descubiertas las islas, y con su primer nombre «San Antón», que con el paso del tiempo se llamarían Islas Malvinas. 

1594 – RICARDO HAWKINS: hijo del pirata y negrero John Hawkins, hizo suyo, el supuesto descubrimiento, dando como fecha del mismo el 2 de febrero de 1594, pero su descripción es tan extrañamente imaginaria y contradictoria, que ha sido objetada y rechazada por los propios críticos ingleses. Tampoco pertenece el descubrimiento a John Davis, quien sostenía haber sido llevado hasta las islas por una tempestad, el 14 de agosto de 1592, según un relato evidentemente falsificado, en el que la fantasía se confunde con el embuste. Datos del relator John Janes, prueban lo absurdo de la fábula y hay motivos para pensar que Davis intentó hacerse perdonar cierta fechoría de la expedición, con un descubrimiento interesante en plenas posesiones españolas. Pero no se aproximó a las islas referidas; no las nombró, ni fijó vagamente su latitud; se contentó con situarlas en relación a la costa y al estrecho, siguiendo coordenadas tan inciertas, que en su intersección sólo se encuentra el océano.

1599– SEBALD DE WEERT
La expedición holandesa comandada por este hombre, tenía un doble fin: comercial y patriótico, de adquirir riquezas saqueando a las posesiones españolas y portuguesas de ambas indias. Zarparon de Gorea el 27 de junio de 1598. La flota perdió a su almirante, a la altura de Cabo Verde. Siguió irigida por Cordes hasta llegar a las costas chilenas, donde él y 27 tripulantes, fueron asesinados por los araucanos. La flota quedó con un solo navío, el Geloof, comandado por De Weert, quien volvió a su patria tomando la ruta del Atlántico. El 24 de Enero de 1600, tres días después de la salida del estrecho, el vigía de la nave señaló a estribor tierra desconocida, distante del continente unas 60 leguas. A medida que la flota se acercaba, pudieron reconocer tres islas. Como el Geloof había perdido su última canoa, no pudieron desembarcar.

No volvió a saberse de otra expedición holandesa a éstas islas, hasta dieciséis años después. El 18 de enero de 1616, Le Maire y Shouten, jefes de dicha expedición, reconocieron las islas Sebald de Weert (como fueron llamadas hasta el final del siglo XVIII), tal como cuidaron de nombrarlas en su diario de viaje, al determinar la posición de aquellas.

El 24 de enero de 1600, el holandés Sebald de Weert, descubrió de forma precisa, lo que hoy son las Islas Jason.

1664– En este año los franceses empezaron a desplegar grandes actividades en el puerto Saint Maló.

El capitán británico John Strong, en enero de 1690 a bordo del Welfare, equipado por armadores de Londres, cruzó el pasaje que separa las dos islas principales. En su descripción expresa: » Al día siguiente a las 10, estábamos fuera del canal, que tiene unas 17 leguas de largo, que denominé Falkland-Sound…» Más tarde los ingleses extendieron este nombre de Falkland a la isla del oeste y, en fin, a todo el grupo.

No hubo ocupación y España consideró este viaje, como una tentativa de violar el tratado de alianza con Inglaterra, en contra de Francia, así como las reglas españolas del comercio.

En enero de 1701, Beauchesne-Goin, quien comandaba uno de los buques de la expedición francesa organizada en 1698 por la Compañía del Mar del Sur, descubrió al sur de las Sebaldes, la isla a la cual, siguiendo la costumbre, impuso su nombre (Beauchesne), que conserva todavía. La describe como de 5 o 6 leguas de circunferencia y distante un día de navegación de las Sebald.

En 1706, 1708 y 1711, los maulinos (isla S. Maló), exploran las costas sur y norte del archipiélago.

El 23 de octubre de 1739, estalló la guerra entre España y Gran Bretaña. El comodoro Anson fue enviado en 1740, al Mar del Sur, con una escuadra de seis navíos, de los cuales perdió cinco en el viaje. Dicho capitán jamás vio las islas Malvinas. Pero pensaba llegar para crear un lugar de abastecimiento, para los navíos que se dirigieran a Cabo de Hornos.

Anson comunicó a la corona británica su idea, y enviar una expedición al archipiélago. Pero España protestó por este hecho y reclamó su soberanía sobre las islas, e Inglaterra abandonó el proyecto.

1748– Inglaterra propone llevar a cabo una expedición a las Islas Malvinas, al mando del capitán Anson. España protesta por este hecho y hace un reclamo de una medida que lesionaba sus derechos soberanos en las regiones designadas. Inglaterra abandonó el proyecto.

No se cita viaje alguno durante veinte años que siguieron al abortado proyecto de Anson.

Acabadas las guerras en Europa, Francia decide retomar las expediciones hacia la parte austral del globo. Para ello elige a uno de los más ilustres navegantes: Bouganville.

La expedición se componía con la fragata «L´Aigle» y la corbeta «Le Sphinx», construidas en Saint Maló. El 31 de enero de 1764, llegaron a las Malvinas por el noroeste y reconocieron sucesivamente las Sebaldes, las dos «islas llanas» que siguen y después la isleta Eddystone, en la embocadura del estrecho. Al día siguiente, los navíos costearon por el norte la isla del Este y el 2 de febrero, anclaron en la bahía francesa. Se instalaron en campamento, hasta la llegada de madera de construcción, llevada desde Tierra del Fuego, y comenzaron a construir el fuerte San Luis.
Terminada la construcción, se lo inauguró con Te Deum, salvas y vivas al rey.
Bouganville dejó la colonia al mando de Nerville, y luego regresó a Francia, para volver a las islas, con nuevos elementos, en 1765.

El 23 de enero, Byron, capitán inglés, tomó posesión de puerto Egmont y de todas las islas vecinas, en nombre de Jorge III, rey de Inglaterra.

Byron había formado parte de la expedición de Anson, y en 1764, se le confío el mando de la fragata Dolphin, que acompañada de la corbeta Tamar, se dirigía, decían, a las indias Orientales. Pero era un engaño, para ocultar el verdadero fin del viaje: una exploración clandestina en los mares del sur.

El 14 de enero, llegó a la isleta Sedge para penetrar en las islas Saunders y Keppel, y que el descubridor llamó Port Egmont. Como ya he mencionado, tomó posesión de las islas vecinas, en nombre del rey inglés. Parecida ceremonia, se había realizado hacía casi un año en la isla principal, en Fuerte San Luis, y no por intrusos que lo realizaran de paso, sino por verdaderos colonos que proponían trabajar el suelo ingrato y arraigar en él.

A raíz de los informes de Byron, se presentó en las islas, el capitán Macbride, con el navío Jason, para comenzar un establecimiento.

1766– Macbride, al mando del barco Jason, funda el primer establecimiento inglés en Puerto Egmont, reconocido antes por Bouganville, que llamó puerto de la Cruzada, en el mismo sitio de la isla Saunders bautizada por él. Se sabe por Bouganville que Macbride visitó el establecimiento de los franceses.

Al año siguiente, Macbride se retira del archipiélago.

1767-El primero de abril de este año, Francia cede la colonia a España, reconociendo su soberanía sobre las Islas Malvinas.

España, como arreglo equitativo y sin estar obligado a ello, reembolsó los gatos hechos por Francia, durante el período que estuvo en el archipiélago.

«España reivindicó esas islas –dice Bouganville en su viaje- como dependientes del continente de la América meridional y, habiendo sido reconocido su derecho por el rey, recibí orden de ir a entregar nuestro establecimiento a los españoles y de dirigirme después a las Indias Orientales, atravesando el Mar del Sur entre los trópicos».

Dado el abandono que Holanda había hecho de sus derechos de descubrimiento, nadie mejor que Francia podía aspirar a la soberanía de este territorio sin dueño, reconocido y frecuentado durante medio siglo por sus navegantes; provisto después, de una administración regular y organizando en colonia agrícola e industrial, a expensas de una compañía francesa autorizada por el gobierno.

No es discutible que, eliminados los derechos de descubrimiento, esta prioridad en establecerse, seguida de tal apropiación del suelo por el poblamiento, el capital y el trabajo, constituía la forma más completa de ocupación efectiva. Sin embargo, esta empresa que los empleados declaraban satisfactoria, se interrumpió en pleno desarrollo y el gobierno francés se rindió, sobre la base de una compensación equitativa para los particulares, a las representaciones del español que reclamaba la propiedad de las islas. El gobierno español consideraba, que el archipiélago de las Malvinas era una dependencia de sus dominios continentales, como la Tierra de los Estados y, en consecuencia, que pertenecía con el mismo título Puerto Deseado, o cualquier otro punto de la costa.

El primero de abril, la colonia francesa pasaba a manos españolas con las ceremonias de práctica.

1768- El 25 de febrero, el gobernador de Buenos Aires recibió la siguiente orden: «Su majestad ordena que no permita establecimientos ingleses y desaloje a la fuerza a los existentes, si no acataran su intimación conforme a la ley.»

El gobernador ordenó al jefe de la división naval de Montevideo, D. Juan Ignacio Madariaga, enviar a las Malvinas la fragata Santa Catalina, con dos embarcaciones de débil tonelaje, para reconocer la costa. Llegarían a Puerto Soledad a fines de enero de 1770.

El 19 de febrero, la expedición de Montevideo, comandada por Madariaga, llegó al Puerto de la Cruzada, y tras una descortés entrevista con Antony Hunt (comandante inglés), se retiró nuevamente a Montevideo.

En la entrevista, el comandante español dirigió al inglés una protesta por la usurpación, a lo cual el aludido, le respondió que «estas islas pertenecen a S.M.B. por derecho de descubrimiento», y que estaba allí para protegerlas.

Más tarde, se activaron los preparativos para la expedición armada a «Puerto Egmont», la cual partió de Montevideo el 8 de mayo, al mando de Madariaga. Se componía de cinco fragatas, alrededor de mil quinientos hombres y tren de artillería.

La guarnición inglesa estaba reducida a la corbeta Favourite, cuando los navíos españoles arribaron el 8 de junio. Los ingleses no se resistieron, entregaron las islas y firmaron una capitulación, donde los soldados y demás súbditos debían abandonar las islas.

Retirados los ingleses, el estupor y la cólera se acrecentaron cuando la corbeta inglesa llegó a Londres.

Ambos países se preparaban para una guerra que parecía inevitable.

1771– El 22 de enero, el embajador de España declaró lo siguiente:

«Habiendo S.M.B. quejado de la violencia que se cometió el 10 de Junio de 1770, en la isla Gran Malvina, el príncipe Masserano (embajador de España), ha recibido orden de declarar, que S.M. Católica ha visto con desagrado tal expedición y en el deseo de no alterar la paz entre ambas Cortes, promete que se restablecerán las cosas en el estado que estaban el 10 de junio de 1770. El príncipe de Masserano también declara que la promesa de S.M. Católica de restituir la posesión del puerto y del fuerte, no puede ni debe en modo alguno afectar la cuestión de derecho anterior a la soberanía de las islas Malvinas, por otro nombre llamadas Falkland.»

Cabe aclarar que el único establecimiento que Inglaterra poseyó, no se encontraba en la Gran Malvina, sino en el islote Saunders, al noroeste de las dos grandes islas.

El 16 de agosto España hace entrega del fuerte y del puerto al capitán del navío Juno, donde volvieron a establecerse los ingleses.

1774– El 22 de mayo, por conveniencias de la política exterior británica y para conciliarse con España, Puerto Egmont fue evacuado. Como restos de la permanencia, quedaban los parapetos del fuerte y una inscripción grabada sobre placa de plomo, en la que se afirmaba la pertenencia de las islas Falkland a su Sacratísima Majestad Jorge III.

Se dice que el abandono británico de las islas, se produjo por un pacto secreto entre España e Inglaterra, y no por falta de presupuesto, ya que dejaba más ganancias que pérdidas.

Mas allá del motivo de la devolución de las islas, en este fecha GRAN BRETAÑA RECONOCE QUE LAS ISLAS MALVINAS SON DOMINIO DE ESPAÑA.

Aquí se acaba la discusión sobre los derechos, las Islas Malvinas pasan a España, y por ende, a La ARGENTINA.

1776– El 7 de febrero, España se queja a Londres por haberse visto algunas embarcaciones inglesas alrededor del archipiélago, y que este hecho era contrario a las solemnes y repetidas promesas, que había hecho el gobierno inglés de total abandono de aquel puerto.

El ministro británico, aseguró de nuevo ese total abandono, añadiendo tener motivos para creer que fuesen frecuentemente a las islas Malvinas, buques de colonias sublevadas de Norte América para la pesca de ballenas, con cuyo motivo Londres enviaría dos fragatas que los desalojasen. Se ordenó entonces al gobierno de Buenos Aires, que practicase un nuevo reconocimiento y se intimase desalojo, haciendo retirar a los ocupantes de las islas, si existían.

En este mismo año, las Malvinas se incluyeron en el Virreinato del Río de la Plata, y gozó de sus derechos de soberanía hasta la usurpación inglesa.

El 25 de mayo de 1810 La Argentina, pasa a poseer los territorios españoles de las islas Malvinas, Georgias y Sandwichs del Sur. Desde este momento, y hasta la usurpación inglesa, la Argentina goza de sus derechos, como cualquier provincia del territorio nacional.

Cuando se produjo la revolución de mayo, se separaron las provincias de la denominación de la metrópoli, España tenía una posesión material de las islas Malvinas y de todas las demás que rodean el Cabo de Hornos, incluso a Tierra del Fuego, justificada por el derecho de primer ocupante, por el consentimiento de las principales potencias marítimas europeas y por depender del Virreinato del Río de la Plata.

1817– El gobierno argentino manda en la nave de guerra 25 de Mayo, un destacamento militar a las islas Malvinas, para proteger sus territorios del sur.

1820– Se iza por primera vez la bandera ARGENTINA en las islas Malvinas (06/11).
El coronel Daniel Jewit, comandante de nuestra fragata Heroína, toma posesión pública y solemne, con salvas de 21 cañonazos, en nombre del gobierno de Buenos Aires y en presencia del célebre navegante inglés James Weddell, que hacía escala en la Malvinas durante su primer viaje antártico.

Cuando Jewit llegó a las islas, encontró a más de cincuenta buques ingleses y norteamericanos, que pescaban anfibios, y los tripulantes mataban ganado llevado por los españoles. El coronel pasó aviso a los buques extranjeros de la toma del archipiélago, en nombre de la República, así como también, se opuso a la pesca y a la matanza del ganado, apercibiéndolos, que serían juzgados en Buenos Aires.

1823– El gobierno argentino nombra a Pablo Areguaty, gobernador de las islas Malvinas. En este año, Jorge Pacheco y Luis Vernet, obtuvieron el derecho de pesca de anfibios y sobre los ganados de la isla oriental.

1825– Como los Estados Unidos primero, mediante el mensaje del presidente Monroe, del 8 de mayo de 1822, después Inglaterra, con el tratado firmado en Buenos Aires el 2 de febrero de 1825, reconocieron la soberanía de las entonces Provincias Unidas del Río de la Plata como estado independiente, sin hacer reserva alguna con respecto a los límites y extensión territorial que le correspondía al Virreinato del Río de la Plata, al tiempo de segregarse de la madre patria. Se comprende que el reclamo posterior que interpuso el Cónsul General inglés en Buenos Aires, Woodbine Parish, el 19 de noviembre de 1829, protestando por los derechos del 10 de junio de 1829, que creaban y organizaban la Comandancia política y militar de Malvinas y designaban gobernador de las mismas a Vernet, eran un anticipo de las medidas de fuerza que realizaría Inglaterra, para apoderarse de una provincia argentina.

En este día se firma un tratado de de amistad, navegación y comercio con Gran Bretaña donde se reconoce la independencia de la Argentina, y aún así, años despues usurparía las Islas Malvinas.

Con este tratado, comienza además una nueva «dependencia»: de ser libres en 1816 del dominio español, a partir de esta fecha (1825) y hasta la actualidad, Argentina está sometida al Imperio Británico.

1828– Por decreto del 8 de enero, las islas Stateland y Soledad, eran adjudicadas liberalmente por el gobierno de Buenos Aires, al comerciante hamburgués Luis Vernet; siempre con derecho exclusivo de pesca por veinte años, con la condición de fundar una colonia en el plazo de tres años.

Vernet puso manos a la obra: hizo contratos en Norte América y en Europa para llevar familias y adquirir buques. De las pampas de Buenos Aires, fueron gauchos para cuidar el ganado. Pero al seguir los barcos extranjeros explotando territorio de la República, Vernet pidió que se lo nombrara comandante político y militar, y se le enviara un buque de guerra con armamento necesario para hacer respetar las órdenes.

1829– El 10 de junio, se dicta el decreto que lo hace a Vernet gobernador político y militar de las Islas Malvinas, cargo que él había pedido tiempo atrás.

También le envían desde Buenos Aires, armamento para hacer cumplir las órdenes en la región.

Apenas conocido el decreto, Mr. Woodbine Parish, encargado de negocios de S.M.B., se apresuró a comunicarlo a su gobierno, el cual le ordenó reclamar contra una medida administrativa que atacaba los «derechos de soberanía ejercidos hasta entonces por la corona británica». La protesta formal data del 19 de noviembre. Al acusar recibo, el general Guido, ministro de relaciones exteriores, manifestó que el gobierno provisional estaba muy ocupado en considerar «con particular atención» la nota enviada. Una semana después el reclamo ya se había olvidado.

Ese mismo 10 de junio, Don Martín Rodriguez (Gobernador de Bs. As.), dicta el siguiente decreto:

«Cuando por la gloriosa Revolución de Mayo del 25 de Mayo de 1810, se separaron estas provincias de la dominación de la Metrópoli, España, la España tenía una posesión material en las Islas Malvinas y de todas las demás islas que las rodean hasta el Cabo de Hornos; incluso, la que se conoce como la Tierra del Fuego; hallándose justificada y documentada aquella posesión por el derecho del primer ocupante, por el consentimiento de las primeras portencias marítimas de Europa, y por la adyacencia de estas islas al continente que formaba el Virreinato de Buenos Aires, de cuyo gobierno dependían por esta razón habiendo entrado al gobierno de la República Argentina en la sucesión de todos los derechos que tenía sobre todas las provincias la antigua Metrópoli, España, y de que gozaban sus virreyes; habiendo seguido ejerciendo actos de soberanía y dominio en dichas islas, sus puertos y costas; a pesar de que aquellas circustancias no han permitido hasta ahora dar a aquella parte del territorio de la República Argentina, la atención y cuidados que su importancia exigen; pero siendo necesario no demorar por más tiempo las medidas que puedan poner a cubierto los derechos de la República Argentina, haciéndose al mismo tiempo, gozar de las ventajas que puedan dar los productos de aquellas islas, y que, asegurando la protección debida a su población; el gobierno de la República Argentina, en mi representación, ha acordado y decreta:

Art. 1: Las Islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos, en el Mar Atlántico, serán regidas por un comandante político y militar, nombrado inmediatamente por el gobierno de la República Argentina.

Art. 2: La residencia del comandante político y militar será en la Isla de la Soledad, y en ella se establecerá una batería bajo nuestro pabellón.

Art. 3: El comandante político y militar hará observar por la población de dichas islas, las leyes de la República Argentina, y cuidará en sus costas de la ejecución de los reglamentos sobre la pesca de anfibios.

Art. 4: Comuníquese y publíquese.

-Firmado: Martín Rodríguez – (Gobernador) – S.M. Del Carril – (Secretario)- 10-06-1829.-

1831– En este año, Vernet captura tres goletas norteamericanas: Breakwater, Harriet y Superior, que cargaban en Puerto Salvador, al noroeste de Soledad.

La Harriet partió hacia Buenos Aires en noviembre, llevando a bordo a Vernet y a su familia. Ante las quejas de Estados Unidos, nuestro país siguió con su postura de no devolver la embarcación. El 30 de noviembre, arriba la corbeta Lexington, al mando de Silas Duncan que pretendía pasar las Malvinas «para protección de los ciudadanos y del comercio de los Estados Unidos.» Días más tarde, Duncan acusó de piratería y robo a Vernet, pretendiendo se lo juzgara en los Estados Unidos.

El 28 de diciembre, arribó a Soledad la corbeta Lexington, destruyendo armamento, saqueando habitaciones y cazando ganado salvaje. Después de arrestar a los colonos, Duncan mantuvo prisioneros a seis argentinos y al comerciante inglés Brisbane. Días después diría desde Montevideo: «Debo decir a Ud. que entregaré o pondré en libertad a los prisioneros existentes a bordo de la Lexington, dando al gobierno de Buenos Aires una seguridad de que han obrado bajo su autoridad.»

Mientras en la isla Soledad, Duncan, comandante de la Lexington, declara a las Malvinas «libre de todo gobierno.»

Los seis argentinos arrestados, fueron enviados a Estados Unidos para ser juzgados.

1832– El 14 de febrero, el gobierno dirigió una proclama al pueblo, en la que se expresaba que el comandante de la barca de guerra Lexington había invadido, en medio de la más profunda paz, nuestra naciente colonia.

Se producen varios altercados diplomáticos entre Estados Unidos y La Argentina, donde se trataba de explicar quien tenía el derecho sobre el archipiélago.

1833– El 3 de enero, son usurpadas las Islas Malvinas. El comandante Onslow, de la Corbeta Clío, tomó posesión de Puerto Soledad. El día 5, el pequeño buque argentino Sarandí, se retira hacia Buenos Aires. Mientras tanto, luego de haber arriado la bandera argentina de las islas, Onslow, iza la bandera inglesa. Carente de otras órdenes, el capitán inglés abandona Puerto Soledad, y deja en custodia de la bandera, al escocés Dickson.

El día 3 de enero el Tte. Cnel. José María Pinedo, al mando de la Corbeta Sarandí, intenta impedir dicho acto de agresión, pero se ve superado en número. Los piratas (británicos) eran tres veces superior al número argentino, ya que los ingleses que acompañaban a Pinedo se negaron a luchar contra su bandera. Por lo tanto eran solo 14 soldados y otros 10 civiles sin armas. Por ese motivo, Pinedo no tuvo otra alternativa que rendirse.
Por este acto, Pinedo fue sancionado por el Consejo Supremo de Guerra y Marina. Según el art. 41 del Código Naval, todo Comandante de guerra debe defender su pabellón de cualquier superioridad con que fuese atacado, con el mas valor y nunca se rendirá a fuerzas superiores sin cubrirse de gloria en su gallarda resistencia…
Mas allá de la decisión de Pinedo, los británicos en este día pero hace 172 años, nos han usurpado una pequeña pero querida parte de nuestro territorio nacional.

El día 15, llega el buque Sarandí a Buenos Aires. Ese mismo día el gobierno realiza una protesta al encargado de negocios británico, quien niega los hechos.

Una circular del 23 de enero, comunica a las «repúblicas americanas», el atentado cometido por Inglaterra. La nota produjo un amplio silencio de parte de los países del continente, y el Annual Register de 1833, felicitaba a los Estados Unidos por mantenerse callado, ante las quejas del «débil».

El 24 de abril, el representante argentino en Londres, Don Manuel Moreno, presentó una queja ante la corona británica, que reiteró el 17 de junio, en una extensa y documentada memoria de protesta.

Este mismo año ocurrió un hecho trágico en las islas, donde dos gauchos, entre ellos Rivero, junto con dos indios inician una sangrienta matanza.

1834– El Vizconde de Palmertson contesta, el 8 de enero, la carta de protesta enviada por el gobierno argentino el 17 de julio de 1833. En esa carta el Vizconde sostiene que los derechos de Gran Bretaña «estaban fundados sobre el descubrimiento original y la siguiente ocupación de aquellas islas»; argumentos que Moreno rechazó el 29 de diciembre de 1834.

A partir de esa fecha, se producen sucesivos reclamos por parte del gobierno argentino a Gran Bretaña. Aquí los enumero:

18 de diciembre de 1841. Solo consiguió un aviso de recibo de lord Aberdeen.
19 de febrero de 1842. Respuesta: «El gobierno británico no puede reconocer a las Provincias Unidas el derecho de alterar un acuerdo concluido cuarenta años antes de la emancipación de éstas, entre Gran Bretaña y España…»
10 de marzo de 1842. Conferencia del enviado argentino a Londres. Respuesta: Oídos sordos.
Hubo dos períodos de protestas intensas por parte de la Argentina, en que el Reino Unido se mantuvo en silencio:
1849-1884 (35 años); 1888-1908 (20 años).

1839-La Argentina inició un reclamo ante Estados Unidos, por parte del Gral. Alvear.

Luego de la protesta del 4 de diciembre de 1841, Estados Unidos suspendió las discusiones con la Argentina, hasta tanto saber la jurisdicción del archipiélago.

Las tramitaciones se suspendieron hasta 1884, año en que ocupaba la presidencia, el General Roca.

Sucesivas protestas en 1885 y 1886, que se basaban en no respetar por parte de Estados Unidos los derechos económicos, como la caza y la pesca en el archipiélago. También las discusiones se basaban en la jurisdicción de las Malvinas.

Ante todo esto, durante los años de conflicto con la Argentina, los estadounidenses contestaron que el reclamo carecía de fundamentos.

Si este conflicto hubiese sido contra las principales potencias, de seguro no hubieran contestado de igual forma. La Argentina no era tenida en cuenta, era apenas un país recientemente liberado del colonialismo, quien no tenía apoyo exterior.

1840– Las Malvinas son declaradas territorio de la Corona Británica.

 La fuerza aérea en Malvinas

En 1971, se concertó con el Reino Unido, un «Acuerdo de Comunicaciones». La Fuerza Aérea asumió la responsabilidad de la Argentina, de establecer una línea aérea, con frecuencia semanal. Por ese motivo, personal de la Institución fue destinado a las islas, en representación de la empresa Líneas Aéreas del Estado. El oficial designado, se constituyó en el habitual vínculo de la relación, entre las autoridades y comunidades locales y el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. La convivencia familiar diaria, una relación personal respetuosa y una actitud diligente en la prestación de servicios, habían de probar al ciudadano malvinense, la intención de nuestro país, de atender su bienestar y considerar sus intereses, si no sus sentimientos, con los nacionales argentinos.

A comienzos de los años 80, parecía que el gobierno del Reino Unido había comenzado a buscar seriamente, una solución a la disputa de soberanía que mantenía con la Argentina. Esto se materializaba en la propuesta de «lease back» o arrendamiento de las islas, por un largo periodo. Esta propuesta, si bien no satisfacía por completo las aspiraciones argentinas, constituía un avance trascendente y un cambio radical en la actitud negociadora del gobierno británico, que parecía abandonar las viejas tácticas dilatorias.

Por otra parte, el accionar argentino en beneficio del bienestar de la población malvinense, se encontraba en el momento de máximo esfuerzo. En efecto, había transcurrido casi una década desde el primer vuelo de LADE y ya los malvinenses disfrutaban sin reparos, de los distintos servicios que recibían de la Argentina.

De los servicios oficiales que se brindaban por imperio de los acuerdos del 1971, se habían derivado muchos otros beneficios que favorecían el mejoramiento de las condiciones generales de vida en Stanley. Citemos solamente los más importantes:

– Dos vuelos semanales de LADE F-27 y F-28. Esto permitía la estadía de turistas, con el consecuente beneficio para el comercio y la hotelería.

– Servicios postales y de carga en todos los vuelos, que posibilitaban la llegada regular de la correspondencia, diarios, revistas, videos, películas para su proyección en el cine local y el abastecimiento de verduras, medicinas, etc.

– Provisión regular por parte de YPF, de nafta y querosén. El gasoil, fueloil y lubricantes, eran comercializados por la FIC.

– Provisión de gas licuado en garrafas y cilindros por parte de Gas del Estado. Esta empresa, debió ampliar su planta de almacenaje, para poder satisfacer la demanda.

– Servicio de transporte marítimo, por parte de Transportes Navales, dependiente de la Armada Argentina, con una frecuencia cuatrimestral que aseguraba el abastecimiento de gas, nafta y de otros productos que adquirían en la Argentina, tales como harina, maíz, alimento balanceado y comestibles varios.

– Servicio de enseñanza del idioma castellano en las escuelas de Port Stanley, brindado por intermedio de maestros argentinos bilingües.

– Becas para los jóvenes malvinenses que quisieran cursar estudios secundarios completos en los colegios británicos de mayor categoría de la Argentina.

– Incremento notable del turismo, tanto argentino como internacional y de la actividad comercial vinculada al mismo.

– Simultáneamente con el cambio del representante argentino, se producía en la parte británica, el cambio de gobernador, del secretario de gobierno y del reverendo de la catedral anglicana. Es decir, que excepto el gerente de la Falkland Island Company, las personalidades más influyentes eran nuevas.

Esto hacía suponer la existencia de un clima favorable para el desarrollo de una gestión sin prejuicios ni desgaste.

El primer gesto de buena voluntad de las nuevas autoridades, fue otorgar al representante argentino, un trato distinguido, preferencial y fluido, que se ponía de manifiesto en toda reunión social o de trabajo que sostuvieran.

Los problemas de aplicación o interpretación del Tratado de 1971, eran analizados sin especulaciones y con criterio amplio, lo que permitía encontrar soluciones sin demoras. También se lanzaban nuevas ideas en procura de encontrar otros campos donde ampliar y profundizar la cooperación.

Se puede asegurar que por entonces, la actitud y disposición del gobernador Rex Hunt, como la de su secretario de gobierno Dick Baker, era claramente favorable al incremento de las relaciones con Argentina.